Causa Hotesur: Cristina tenía miedo de que allanen su casa en El Calafate

SOSPECHAS DE CORRUPCIÓN.Fue el 13 de julio, cuando el juez Bonadio ordenó los procedimientos en Santa Cruz y Buenos Aires. El llamado de alerta de un empleado y la maniobra para frenar la pesquisa.

Pasadas las siete y media de la mañana del 13 de julio, la Presidenta se despertó en su casa de Río Gallegos con una noticia inesperada, única en su gestión, que la preocupó primero y la llenó de furia después. El entonces juez del caso Hotesur, Claudio Bonadio, intentaba iniciar en su propia ciudad y en El Calafate varios operativos para recolectar los documentos de las empresas de su familia, en especial su cadena hotelera, investigada por posible lavado de dinero.

El estado de sobresalto fue tal que Cristina pensó que Bonadio iba a allanar su casa de El Calafate, a la que llama su lugar en el mundo, reconstruyeron ante Clarín fuentes del caso. Fue por eso –y porque se enteró que los operativos de Bonadio tenían como objetivo también la inmobiliaria de su hijo, Máximo–, que logró retrasar la menos tres horas el operativo ordenado por la Justicia Federal, gracias a la jueza santacruceña Andrea Askenazi Vera, afín al Frente para la Victoria.

La inmobiliaria de Máximo Kirchner y sus socios, allanada por el juez Bonadio.

La imaginación le hizo generar incluso una especie de “escudo protector” con miembros de fuerzas nacionales para protegerse de una causa judicial que la comprometía como ninguna otra, y también a sus hijos. Cristina ordenó un rápido operativo de Gendarmería para que esa fuerza proteja su hogar de El Calafate, una construcción en tonos grises y parque siempre verde, que está pegada a uno de sus hoteles investigados en el caso Hotesur, Los Sauces. El posible allanamiento de su residencia, que no estaba en realidad en planes de Bonadio, la llenó de rabia y nervios, relataron fuentes de la causa.

La Presidenta también envió a Los Sauces a la fiscal correcional de El Calafate, su sobrina Natalia Mercado, hija de Alicia Kirchner, nombrada por la familia en ese puesto público: la orden que tenía era suspender el posible allanamiento de su empresa, y sobre todo el de su casa.

Mercado tuvo mala suerte, porque le tocó dialogar con una funcionaria de la Justicia Federal de Buenos Aires de carácter, que le hizo entender de modo firme que ella nada tenía que hacer allí. Mercado se fue.

Los gendarmes, mientras tanto, siguieron custodiando su casa calafateña, en la que vive momentos de intimidad, y en la que su familia guarda documentos comerciales, supo Clarín.

El juez Claudio Bonadio. Investigaba a los Kirchner, pero lo corrieron del caso.

El retraso de los operativos que logró provocar la Presidenta tuvieron consecuencias que podrían finalmente beneficiarla en una causa que compromete a ella y sus hijos. Los agentes de la Policía Metropolitana detectaron que durante ese lapso de tiempo “muerto”, automóviles de los socios de la familia K retiraron valijas con posible información y papeles de la oficina en la que trabaja su hijo Máximo, ubicada en la Avenida Néstor Carlos Kirchner 496, dirección que es sede fiscal del hotel Alto Calafate, de otra emprea de su primogénito y también de la compañía que administra los otros hoteles K en Santa Cruz,entre otrsas firmas.

Cuando las autoridades judiciales lograron entraron al lugar, un empleado intentó frenarlos. El empleado que quiso resistir el avance de la Justicia se resignó después de hacer un llamado que, él mismo dijo,fue a la propia Presidenta.

Fuente: Clarin

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