Vuelven las inversiones en autopartes

A la par que la industria automotriz bate récords de producción y exportaciones, las empresas autopartistas comenzaron a expandirse con el objetivo de lograr mantener -o incluso superar- el nivel de integración nacional de los autos fabricados en las terminales radicadas en la Argentina.

El último eslabón de esta ola fue la decisión, anunciada ayer, del grupo Taranto de invertir entre 10 y 30 millones de dólares en la recientemente adquirida planta de Formec, una empresa especializada en la fabricación de piezas forjadas para sistemas de suspensión y dirección. Con esta incorporación -que se concretó luego de que la parte compradora se hizo cargo de un pasivo de cerca de US$ 2 millones con la AFIP-, el grupo liderado por Norberto Taranto consiguió hacer pie en Córdoba (también opera en las provincias de San Juan y Buenos Aires).

La radicación en Córdoba fue un pedido que le hicieron algunas de las automotrices que producen allí, como Fiat y Volkswagen. «Más que nacionalización, lo que se busca ahora es la localización de partes. En este caso, la cordobización «, dijo Taranto a LA NACION. La otra pata de su estrategia cordobesa es un acuerdo para hacerse cargo del gerenciamiento de Matricería Austral, la mayor empresa del rubro en el país, que en julio solicitó la apertura de su concurso preventivo. Taranto se comprometió a conseguir pedidos de matrices y se quedó con una opción de compra por dos años. Entre Formec y Matricería Austral, Taranto incorporará unos 500 trabajadores a su planta actual de 1000 empleados.

Ayer también se conoció que la autopartista alemana Mahle puso en marcha un plan de inversión por US$ 7,5 millones para la instalación de maquinaria italiana de última generación en su planta de Rafaela. Según comentó Diego Verardo, gerente general de la valvulera, el plan de inversión contempla la incorporación de 100 nuevos puestos de trabajo (a los 700 ya existentes), lo que permitirá a la firma incrementar la producción hasta un 25 por ciento.

Desembolsos
Fuentes del sector autopartista confirmaron que hay una ola de inversiones de la mano del récord de producción de las terminales, aunque aclararon que por la reducción de la rentabilidad, parte del crecimiento de las terminales es capturado por las importaciones. «La rentabilidad está afectada por la cada vez mayor incidencia impositiva, los costos laborales y sobre todo la fricción comercial con las terminales por la renegociación de los contratos», señaló un ejecutivo.

Entre las principales inversiones se destacan algunas de firmas internacionales, como Magneti Marelli ($ 4 millones para una nueva línea de escapes de gases en su planta de Córdoba), Magnetto Automotive ($ 60 millones en una línea de estampado para Peugeot-Citroën), Faurecia (US$ 14 millones para una nueva planta) y Denso Manufacturing ($ 25 millones para la ampliación de una planta).

A esta serie hay que sumarle las expansiones de empresas nacionales medianas o grandes, como Industrias Guidi ($ 10 millones para una nueva línea de producción), Basso (consiguió un crédito del Bicentenario por más de $ 10 millones para comprar maquinaria) y las tres autopartistas que decidieron instalarse en el predio de Ford (Industrias Albano Cozzuol, Establecimientos Romet y el Grupo RB, con inversiones totales por más de US$ 20 millones).

En los primeros meses de 2010, la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) había estimado que este año las autopartistas invertirán en la Argentina una cifra cercana a los $ 1800 millones.

Taranto justificó la necesidad de las inversiones en el crecimiento de la producción automotriz, que este año superaría las 700.000 unidades (ver aparte). «Yo creo que para 2015 vamos a estar haciendo un millón de autos, y Brasil, 4 millones», señaló, pero advirtió que en el último tiempo el sector vivió una pérdida de competitividad «por la desmesura de los sindicatos, con pedidos de mejoras salariales que no se condicen con la inflación».

Por este motivo, no descartó que haya más empresas que cierren o se vendan (como en los casos de Paraná Metal, Formec o la planta de Mahle en Rosario). «Hay empresarios nacionales que ya no tienen ganas. Son empresas chicas que ya no quieren saber más nada después de las crisis de 2002 y 2009», dijo, y por las dudas aclaró: «Nosotros estamos de compras».

US$ 10
Millones Es el piso de la inversión que planea Taranto para la planta de Formec. Podría llegar a 30 millones según el financiamiento y los contratos con Volkswagen que consiga.

700.000
Vehículos Es la marca de fabricación que superarían las terminales y que empuja la expansión autopartista.

$ 1800
Millones Era la previsión de inversiones que la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) realizó a comienzos de año.
Fuente: La Nacion.com

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