LA LEY DE REFORMA POLÍTICA TAMBIÉN COMPLICA A LAS PROVINCIAS

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La mayor parte de los gobernadores justicialistas y otros que no son también, esgrimen un antídoto contra la pretensión de Néstor Kirchner de unificar las fechas de las elecciones provinciales con las nacionales. El único remedio de los jefes territoriales del interior sería descolgar sus elecciones locales -y su reelección- de las elecciones nacionales. De este único modo evitarían cargar con el lastre de las candidaturas de Néstor o de Cristina, que les restarían votos a caudillos que tienen la provincia alambrada, como José Luis Gioja (San Juan), Gildo Insfrán (Formosa), José Alperovich (Tucumán) y Juan Manuel Urtubey (Salta), para dar algunos ejemplos. Sólo Buenos Aires, a punta de pistola por la presión que ejerció personalmente Kirchner, sancionó una ley de primarias, la 14.086, que unifica las fechas locales con las nacionales.

Una ley endiablada
La solución del desdoblamiento sería entonces la escapatoria de los gobernadores. Pero el nuevo esquema que plantea la Ley 26.571 les dificultaría considerablemente a éstos concretar su fuga de la suerte electoral de los Kirchner. El problema es fundamentalmente de plazos. Las primarias ya tienen fecha para el 14 de agosto. Un mes antes, empezará la campaña para la primaria y dos meses después de ésta, el 23 de octubre, habrá elecciones nacionales, fijándose la segunda vuelta -si la hay- para un mes más tarde, aproximadamente.

En otras palabras, que entre mediados de julio y fin de noviembre, se correrá, sin interrupciones, la carrera por el poder. Los gobernadores que desdoblen sus elecciones locales tendrían un serio problema si ubican sus comicios en este período. En el medio del fragor de la batalla final de los Kirchner por conservar el poder, cualquier elección desdoblada podría ser absorbida por la campaña nacional. Sería ingenuo pensar que Gioja o Alperovich podrían hacer campaña con los temas provinciales mientras los Kirchner sacuden el país de punta a punta usando el aparato del Estado nacional.

Lo que queda es poco
Parece obvio que si los gobernadores no quieren ser arrastrados por los Kirchner, deberían desdoblar antes de que empiece en julio la maratón presidencial. Como la mayor parte de las constituciones provinciales exigen 90 días de anticipación para la convocatoria a elecciones, los gobiernos deberían hacerlo a más tardar en marzo. Esta complicación que crea la intrincada reforma política -toda una caja de sorpresas- tiene a su vez un efecto de adelantamiento de la crisis en el seno del PJ. Los gobernadores que estén convencidos de que deben desdoblar deberían poner las cartas sobre la mesa en pleno verano. Y entonces a los Kirchner les sobraría tiempo, hasta el 10 de diciembre, para castigar a los que abandonen su barco. Si por el contrario dejan correr el tiempo, el desdoblamiento podría servirles de muy poco. Así es que las polémicas primarias no sólo preocuparían a Daniel Scioli y los intendentes. Sus efectos se harían sentir también en todos los rincones del mundo peronista.
Fuente: Por Carlos Tórtora para el Informador Público

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